Euskal Assault 2016- Plateruena (Durango)

Aclarar antes que nada, por si  alguno aun no lo tiene oido, que el festival Euskal Assault es la iniciativa privada de unas pocas personas-muy pocas- que llevan un par de años jugándose su patrimonio, para montar una cita internacional de Metal Extremo dentro de nuestras fronteras. Con la idea del Neurotic Deathfest o el Eindhoven Metal Meeting en mente, y toda la ilusión que han podido atesorar durante sus muchos años de metalheads, lograron el año pasado fraguar un cartelazo capaz de competir con muchos de los grandes eventos continentales, sin que por ello, el público acabase respondiendo como se esperaba. Nadie dijo que los inicios fueran a ser sencillos, pensarían los organizadores.

Con la misma ilusión y similar desparpajo con el que trabajaron el 2015, volverían a tratar de montar un festival digno de recordar, siempre dentro de los límites que dejaron marcados en la primera edición. El old school como eje sobre el que casi todas las bandas pilotarían y un respeto máximo por las vertientes más puristas del Death Metal. De esta manera irían conformando un jugoso cartel que contaría con Hail of Bullets como estrellas absolutas, y a un buen puñado de conjuntos a su alrededor. Esto sería así, hasta que la mala suerte comenzara a cebarse con la cita.

La primera bofetada la daría Marty Van Drunen, quien era expulsado de la estelar formación, poco antes de que el festi tuviese lugar. La organización rápidamente buscaría un sustituto de enjundia para llenar el vacío, y contrataría a los veteranos Morgoth, quienes a pocos días de celebrarse el evento, también tendrían que anular su comparecencia festivalera. Se vivirían momentos críticos, con muchos imaginándonos que la organización tendría que tirar la toalla, pero finalmente,  conseguirían reconducir una vez más el barco, contratando a los legendarios Cancer para cerrar el accidentado recital.

De esta manera tan trabajada, llegaría el día del evento y allínos presentaríamos ante los guipuzcoanos Ankhar, la banda encargada de dar el pistoletazo de salida a la edición del 2016. Los de Zestoa se mostrarían como la mayor sorpresa que nos acabaría deparando la jornada, mostrándose furiosos y cortantes, con un Ibon en plan estelar, sin dejar ni un segundo de escupir Thrash Death acelerado. Presentarían en un tris su último Deshumanizazioa, y saldrían por la puerta grande a pesar de la poca peña, que les pudo presenciar a tan temprana hora.

Proseguían la fiesta unos míticos de la escena underground vizcaína, nada más y nada menos que los Sorgerth, quienes tuvieron que suplir a última hora la baja que protagonizarían Perpetual Limbo. Su Death Metal de corte técnico, llenaría de maravilla el hueco, y serviría para introducirnos en algunos de los ritmos más salvajes que terminaríamos por escuchar durante la presente edición. Se les vio un poquito menos encendidos que al resto de conjuntos, tal vez por el poco tiempo de que dispusieron para hacerse a la idea de que tocaban, pero lo supieron suplir con calidad técnica a paladas. Un buen fichaje para los que pretendan encontrar virtuosismo extremo con label.

En una liga muy parecida se encontrarían los siguientes espadas de la noche, los Virulency, quienes nos introducirían de buen grado, dentro del apasionante mundo del Brutal Death Metal con voces “gorrinas”. Lo suyo resultaría técnicamente admirable, y eficazmente contundente, sin que en ningún compas resultasen pesados, el motrollón de cambios de ritmo que planteaban a cada momento.

La intensidad de la tarde, iría aumentando sin que casi nos diéramos cuenta, con los Teething tomando las tablas de manera frenética, impregnando la Plateruena entera con su desquiciado Grind. Luis, su cantante, provocaría el caos un par de veces acercándose hasta las vallas, saltando entre los aficionados, e interpretando un tema desde el otro lado del muro. Romperían por completo la tónica virtuosa que estábamos disfrutando, y nos propinarían un derechazo directo, en medio mismo de nuestras jetas. Muy brutos, muy cafres y muy de verdad, nos resultarían los madrileños.

Los siguientes en salir a jugar, debieran haber sido los gallegos Mutant, pero por un lamentable fallo de navegación por satélite, llegarían tarde, por lo que su puesto tendría que ser ocupado por los míticos británicos Anihilated, quienes acabarían marcándose uno de los mejores bolos del festi entero. Los legendarios creadores del “Ultimate Desecration”desplegarían sobre Durango, su exquisito Thrash añejo, demostrando eso tan proclamado, de que quien tuvo, retuvo. Sus sonoridades entroncaban con facilidad con las de los mejores Exodus, dejando claro que su escuela era la americana, dejando huella por la velocidad con la que se empleaban y admiración por lo profesional de su discurso. Sentarían catedra demostrando como la experiencia, la mayoría de las veces, puede resultar un grado vital.

Llegarían tras los perros viejos, los Mutant, presentando su último Pleiades, uno de los trabajos que más me ha llamado la atención en los últimos tiempos dentro del género. La imparable progresión que se han marcado los que hasta hace poco eran conocidos como Mutant Squad, les situaría un pelín distantes de lo que el festi entero nos estaba ofertando, por lo que su propuesta entraría perfecta para oxigenar un poco las dependencias de la Plateruena. Lucirían firmes, con algunos de sus antiguos puntales como “Remember”ondeando alto, pero serían sus nuevos cortes los que marcarían su elegante actuación. Aun no séporque se fueron de manera tan precipitada, con solo seis cortes digeridos. Esperaremos que regresen por Euskadi en breve.

La siguiente bala le tocaría a Benighted, quienes la aceptarían con sumo gusto y no tendrían reparo alguno en lanzarla entre las cejas de los que frente a ellos nos encontrábamos. Demostrarían los franceses, ser una de las formaciones más espectaculares que existen dentro del Brutal death actual, y su directo sería el que saldría destacado de entre el resto de contendientes. Una intratable apisonadora que pasaría sobre Durango al tiempo que salvajadas como “Let The Blood Spill Between my Broken Teeth”o “Jekyll”maltrataban nuestros cerebros y removían nuestros estómagos. Para el que suscribe, triunfadores absolutos de la jornada, a pesar de lo cerca que les anduvieron Cancer y Anihilated.

Tras el meteórico paso de los galos, sería el momento para que la institución holandesa conocida como Sinister, procurase otra buena ración de Death Metal clásico, sobre nuestras cansadas espaldas. Se emplearían con la firmeza de una banda que lleva desde principios de los noventa funcionando, aunque a día de hoy solo su cantante pueda contarlo de primera mano. Inaugurarían bajista, en la persona de la esposa del cantante, y su puesta en escena sería innegablemente sólida, dando la espalda en casi todos sus minutos a sus viejos tiempos, y apostando sin vergüenza por esta segunda juventud que parecen vivir desde hace una década. No defraudarían.

Cerrarían el Euskal Assault de 2016, los británicos Cancer, con su brillante legado dispuesto para hacernos olvidar a los otros cabezas de cartel que se habían quedado por el camino. Cierto era que llevaban más de diez años sin grabar nuevo disco, y que sus tiempos gloriosos distaban más de dos décadas, pero la buena forma que terminarían por demostrar, sería alucinante. Con un John Walker imperial, llevando todas las guitarras y la voz, y un Ian Buchanan que aportaba mucha solera con sus rastas deshilachadas. Abrirían con el himno personal “Cancer Fucking Cancer”y desde ahí, irían recordando una y otra vez sus dos primeros trabajos, dos joyas del Death Metal viejuno, que pugnaban en calidad con los primeros LPs de los Death de Schulidner.

Pasarían sobre Durango con “Death Shall Rise”, la iconica “To The Gory End”y la ampliamente coreada “Hung, Drawn and Quartered”, hasta que por fin se despedirían de manera un tanto precipitada, con una inesperada versión de Celtic Frost. Curiosa forma para decir adiós, tratándose de una formación legendaria.

Nos marcharíamos con buen sabor de boca en cualquier caso, lamentando que no se hubiera acercado algo más de gente hasta la Plateruena, pero felices por haber podido volver a disfrutar de este genial festi “Made in Euskadi”. Esperemos que volvamos a verlo en años sucesivos.